Producto (Marketing): bien, servicio o la combinación de ambos

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Producto, en términos de marketing, puede ser un bien (tangible), un servicio (intangible) o un híbrido, es decir un bien y un servicio a la vez.

En contraste, son muchas las personas que confunden este concepto ya que suelen hablar siempre de «productos y servicios».

¡Craso error!

Ciertamente, no existen «productos y servicios», solo existen productos.

Lo más notable, es que para cada tipo de producto, es decir, para un determinado bien y/o servicio, se tendrá que concebir, siempre, una estrategia comercial en particular.

Algunos ejemplos de producto

En un restaurante de cinco tenedores el producto sería los alimentos y bebidas que solicito y que preparan con esmero, y también es parte del producto la cortesía, amabilidad y rapidez con que me atienden o el servicio de estacionar mi vehículo.

El producto está compuesto principalmente de bienes como los alimentos o bebidas que se ofrecen y que se suelen acompañar de variados servicios para mantener la categoría de un restaurante de prestigio.

Una aerolínea brinda, principalmente, un servicio de traslado de un lugar a otro y este se suele acompañar con bienes tangibles como los alimentos o las mantas que te entregan durante el viaje.

En consecuencia, una persona paga por el traslado de un lugar a otro, y no por que le entreguen cosas durante el viaje.  Tales bienes son parte de la cortesía y de una diferenciación del servicio que brinda en relación a otro similar.

Nuestra agencia digital ofrece servicios, como por ejemplo: gestionar el éxito de una campaña de anuncios en la red de búsqueda de Google.  Y también vende activos digitales (bienes digitales) como la página web que el cliente recibe como parte de un producto.

Nivel de tangibilidad de un producto

El producto se debe considerar como algo que está concebido para satisfacer una necesidad en particular.

Asimismo, de acuerdo al nivel de tangibilidad de un producto, estos se clasifican en:

  • Bien tangible. Ejemplo: Llantas.
  • Bien tangible con servicios anexos. Ejemplo: Automóvil.
  • Híbrido. Generalmente 50% bien y 50% servicio.  Ejemplo: Restaurante.
  • Servicio con bienes secundarios anexos. Ejemplo: Aerolínea.
  • Servicio puro. Ejemplo: Corte de cabello.


Tipos de bienes

Además, existe otra clasificación de los productos que consideramos importante destacar.

El fin del producto puede condicionar la compra del mismo.

Por tanto existen bienes de:

  • Consumo como los alimentos.
  • Uso habitual como un dentífrico.
  • Emergencia que usamos cuando aparece la necesidad como un antibiótico para combatir una enfermedad.
  • Comparación como un automóvil que deseamos adquirir.
  • Especialidad que generalmente no tienen competencia por sus características muy especiales.
  • Durables como los muebles y enseres.
  • No buscados que ante su exposición crean un necesidad de compra.

 

¿Existen servicios puros?

Muchos servicios suelen estar acompañados siempre de bienes como parte de la oferta y estrategia comercial.

Sin embargo, también son variados los servicios que suelen ser puros.  Es decir se entrega el mismo y eso es lo único que te llevas a cambio en la transacción comercial.

Algunos ejemplos clásicos de servicio puro es un corte de cabello.  Normalmente una persona, generalmente varón, paga por el servicio y es lo único que recibe.

Otro ejemplos típicos son el cuidado de personas o la clase que entrega un profesor particular en un determiando tiempo.  En ambos casos, solamente recibes el servicio correspondiente a cambio de un pago.

Un servicio puro es también un producto.

Conclusión

Cuando escuches a una persona que habla de productos y servicios por separado, está cometiendo un error.

Tales personas suelen cometer el error de pensar que el producto es solo un bien tangible.

Lo correcto es hablar de bienes y servicios para conceptualizar ideas acerca de las características de los productos.